Antes de pedir presupuesto de cubierta conviene tener claro para qué la quieres, porque las que ahorran energía y las que protegen no son las mismas.
Los cinco tipos, y qué resuelve cada uno
- Manta térmica (burbujas). La más barata. Reduce la evaporación y conserva calor. No protege de caídas y hay que recogerla a mano si no lleva enrollador.
- Cubierta de barras. Lona con listones rígidos. Conserva algo de calor, evita suciedad y soporta cierto peso. Es la solución equilibrada más habitual.
- Cubierta automática sumergida. Se acciona con un mando y queda oculta. Cómoda y cara; exige preverla en el proyecto o hacer obra para el cajón.
- Cubierta telescópica (alta o baja). Una estructura que cubre el vaso. Convierte la piscina en semiinterior y alarga muchísimo la temporada. Es la que más cambia el uso y la que más cuesta.
- Cerramiento fijo. Ya es obra: puede requerir licencia y computar edificabilidad. Consúltalo antes de enamorarte de la idea.
Seguridad: lo que dice la norma y lo que dice el sentido común
Si en casa hay niños pequeños, una cubierta no sustituye a un sistema de protección. Las soluciones que se consideran barrera son el vallado perimetral homologado, ciertas cubiertas específicamente certificadas como cubiertas de seguridad, y las alarmas de inmersión. Una manta térmica no es un sistema de seguridad: al contrario, un niño que cae sobre ella queda atrapado debajo. Es importante decirlo claro.
Lo que hay que preguntar
- ¿Está certificada como cubierta de seguridad, o solo como cubierta de invierno?
- ¿Cuánto tarda en abrirse y cerrarse, y hace falta una persona o dos?
- ¿Dónde se guarda cuando está abierta, y ese sitio existe en mi terraza?
- ¿Qué mantenimiento tiene: tensores, raíles, motor?
- ¿Qué garantía tiene la lona, que es la pieza que se degrada con el sol?
En el directorio puedes ver qué empresas de tu ciudad instalan cubiertas, además de construir.
